viernes, 3 de agosto de 2012

Virginidad de María obliga al ser humano a reconsiderar virtud de la castidad

Año de la Fe: Virginidad de María obliga al ser humano a reconsiderar virtud de la castidad



REDACCIÓN CENTRAL, 03 Ago. 12 / 12:05 pm (ACI).- "La misteriosa y virginal castidad de María nos obliga, a nosotros que somos sus hijos espirituales, a reconsiderar bajo su inspiración nuestra propia práctica de la virtud de castidad en pensamientos, deseos, miradas, palabras y actos", afirma el jesuita Bertrand de Margerie en uno de los textos recogidos por la Enciclopedia Católica sobre el Corazón de María y que ACI Prensa pone a su disposición por el Año de la Fe.

En el texto titulado "Corazón de María: Virginal", el religioso –que falleció en 2003–, señaló que "la virginidad de María, perpetua y física, es una decisión libre de su Corazón Inmaculado obrada por el Espíritu (…), una opción reparadora en favor del pueblo de Dios".

"La joven Israelita inmaculada, conocedora de las Escrituras y no menos de los cánticos del Servidor que del cántico de Ana, había optado voluntariamente por la virginidad de una manera sacrificial, frente al pecado del mundo y al orgullo que acompaña a menudo la generación carnal", añadió.

En ese sentido, explicó que "María se compara con Ana", pues su humillación de virgen es análoga a la esterilidad de Ana. "En auténtica mentalidad judía, ella no consideraba a la virginidad como un título de gloria, sino como un anonadamiento, una forma de indigencia, una condición humillada (…). Desde la óptica de Lucas 1-2, la virginidad de María es, por tanto, pobreza total; privación no sólo de los bienes mundanos sino inclusive de aquel que concedía a las mujeres, en Israel, el derecho al respeto".
En su texto, el jesuita aclaró que la sexualidad humana no es negativa, pues la distinción de sexos responde a una sabia disposición de Dios, "preocupado por conservar con vida a la humanidad, por medio de su propia colaboración, justamente a través de una diferenciación sexual".

"El Concilio Vaticano II nos habla a la vez del carácter sexual y del misterio de la persona humana. Cada persona humana es un misterio, en el sentido que el alma humana está llamada a la visión beatífica del Creador y que el cuerpo humano está destinado a una vida inmortal. Podemos decir, entonces, que la sexualidad psíquica y psicológica de María pertenecen al misterio de su persona", explicó.

Finalmente, Bertrand de Margerie afirmó que la misteriosa y virginal castidad de María obliga a los seres humanos a reconsiderar la práctica de la virtud de castidad en pensamientos, deseos, miradas, palabras y actos.

"Bajo la luz destellante de la castidad inmaculada de María, comprendemos mejor estas verdades: la lujuria, idolatría del cuerpo, desprecia simultáneamente los derechos del Creador y la ardiente aspiración del cuerpo mismo, destinado a la resurrección gloriosa por el Hijo de Dios".

"La lujuria en pensamientos y en actos es, sin duda, la forma más común del ateísmo práctico de muchos cristianos nominales (…). Muchos se dicen hijos e hijas de María, su Señora, y sin embargo reniegan de ella por la voluntaria impureza de su imaginación y de su comportamiento".

Ante esta debilidad de los hombres, señala, aparece María para interceder y preservar a sus hijos espirituales de la desesperación. "Hija de Adán por naturaleza, María reparó por su pureza el pecado de la primera mujer; descendiente de Abrahám por su fe, fue confiando que ella concibió al Hijo de Dios", culminó el texto.

jueves, 2 de agosto de 2012

La Santa Misa


"Cada Santa Misa, escuchada con devoción, produce en nuestras almas efectos maravillosos, abundantes gracias espirituales y materiales que, nosotros mismos, no sabemos...¡Es más fácil que la tierra exista sin el sol que sin el Santo Sacrificio de la Misa!"

Padre Pío

miércoles, 1 de agosto de 2012

Virgen Santísima Inmaculada y Madre mía, María


Virgen Santísima Inmaculada y Madre mía María, a Vos, que sois la Madre de mi Señor, la Reina del mundo, la abogada, la esperanza, el refugio de los pecadores, acudo en este día yo, que soy el más miserable de todos. Os venero, ¡oh gran Reina!, y os doy las gracias por todos los favores que hasta ahora me habéis hecho, especialmente por haberme librado del infierno, que tantas veces he merecido. Os amo, Señora amabilísima, y por el amor que os tengo prometo serviros siempre y hacer cuanto pueda para que también seáis amada de los demás. Pongo en vuestras manos toda mi esperanza, toda mi salvación; admitidme por siervo vuestro, y acogedme bajo vuestro manto, Vos, ¡oh Madre de misericordia! Y ya que sois tan poderosa ante Dios, libradme de todas las tentaciones o bien alcanzadme fuerzas para vencerlas hasta la muerte. Os pido un verdadero amor a Jesucristo. Espero de vos tener una buena muerte; Madre mía, por el amor que tenéis a Dios os ruego que siempre me ayudéis, pero más en el último instante de mi vida. No me dejéis hasta que me veáis salvo en el cielo para bendeciros y cantar vuestras misericordias por toda la eternidad. Así lo espero. Amén.


San Alfonso María de Ligorio

martes, 31 de julio de 2012

Toma, Señor, y recibe toda mi libertad


Toma, Señor, y recibe
toda mi libertad, mi memoria,
mi entendimiento
y toda mi voluntad,
todo mi haber y mi poseer.
Tú me lo diste,
a ti, Señor, lo torno.
Todo es tuyo.
Dispón de todo según tu voluntad.
Dame tu amor y tu gracia,
que ésta me basta. Amén.

San Ignacio de Loyola

lunes, 30 de julio de 2012

Dichosos los misericordiosos


Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dulce es el nombre de misericordia, hermanos muy amados; y si el nombre es tan dulce, ¿cuánto más no lo será la cosa misma? Todos los hombres la desean, mas, por desgracia, no todos obran de manera que se hagan dignos de ella; todos desean alcanzar misericordia, pero son pocos los que quieren practicarla.

Oh hombre, ¿con qué cara te atreves a pedir, si tú te resistes a dar? Quien desee alcanzar misericordia en el cielo debe él practicarla en este mundo. Y por esto, hermanos muy amados, ya que todos deseamos la misericordia, actuemos de manera que ella llegue a ser nuestro abogado en este mundo, para que nos libre después en el futuro. Hay en el cielo una misericordia, a la cual se llega a través de la misericordia terrena. Dice, en efecto, la Escritura: Señor, tu misericordia llega al cielo.
Existe, pues, una misericordia terrena y humana, otra celestial y divina. ¿Cuál es la misericordia humana? La que consiste en atender a las miserias de los pobres. ¿Cuál es la misericordia divina? Sin duda, la que consiste en el perdón de los pecados. Todo lo que da la misericordia humana en este tiempo de peregrinación se lo devuelve después la misericordia divina en la patria definitiva. Dios, en este mundo, padece frío y hambre en la persona de todos los pobres, como dijo él mismo: Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis. El mismo Dios que se digna dar en el cielo quiere recibir en la tierra.

¿Cómo somos nosotros, que cuando Dios nos da queremos recibir, y cuando nos pide no le queremos dar? Porque cuando un pobre pasa hambre es Cristo quien pasa necesidad, como dijo él mismo: Tuve hambre, y no me disteis de comer. No apartes, pues, tu mirada de la miseria de los pobres, si quieres esperar confiado el perdón de los pecados. Ahora, hermanos, Cristo pasa hambre, es él quien se digna padecer hambre y sed en la persona de todos los pobres; y lo que reciba aquí en la tierra lo devolverá luego en el cielo.

Os pregunto, hermanos, ¿qué es lo que queréis o buscáis cuando venís a la iglesia? Ciertamente la misericordia. Practicad, pues, la misericordia terrena y recibiréis la misericordia celestial. El pobre te pide a ti, y tú le pides a Dios; aquél un bocado, tú la vida eterna. Da al indigente, y merecerás recibir de Cristo, ya que él ha dicho: Dad y se os dará. No comprendo cómo te atreves a esperar recibir, si tú te niegas a dar. Por esto, cuando vengáis a la iglesia, dad a los pobres la limosna que podáis, según vuestras posibilidades.

San Cesáreo de Arlés

domingo, 29 de julio de 2012

Consagración al Espíritu Santo


Recibid ¡oh Espíritu Santo!, la consagracion perfecta y absoluta de todo mi ser, que os hago en este día para que os dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones, mi director, mi luz, mi guía, mi fuerza, y todo el amor de mi corazón.


Yo me abandono sin reservas a vuestras divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a vuestras santas inspiraciones. 
 
¡Oh Santo Espíritu! Dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén

Cuando Dios nos prueba



¿Pero queréis estar persuadidos que en todo lo que Dios permite, en todo lo que os sucede, sólo se persigue vuestro verdadero interés, vuestra verdadera dicha eterna? Reflexionad un poco en todo lo que ha hecho por vosotros. Ahora estáis en la aflicción; pensad que el autor de ella, es el mismo que ha querido pasar toda su vida en dolores para ahorraros los eternos; que es el mismo que tiene su ángel a vuestro lado, velando bajo su mandato en todos vuestros caminos y aplicándose a apartar todo lo que podría herir vuestro cuerpo o mancillar vuestra alma; pensad que el que os ata a esta pena es el mismo que en nuestros altares no cesa de rogar y de sacrificarse mil veces al día para expiar vuestros crímenes y para apaciguar la cólera de su Padre a medida que le irritáis; que es el que viene a vosotros con tanta bondad en el sacramento de la Eucaristía, el que no tiene mayor placer, que el de conversar con vosotros y el de unirse a vosotros. Tras estas pruebas de amor, ¡qué ingratitud más grande desconfiar de Él, dudar sobre si nos visita para hacernos bien o para perjudicarnos!; ¡Pero me hiere cruelmente, hace pesar su mano sobre mí! ;¿Qué habéis de temer de una mano que ha sido perforada, que se ha dejado clavar a la cruz por vosotros?;¡Me hace caminar por un camino espinoso!;¿Si no hay otro para ir al cielo, desgraciados seréis, si preferís perecer para siempre antes que sufrir por un tiempo! ¿No es éste el mismo camino que ha seguido antes que vosotros y por amor vuestro? ¿Habéis encontrado alguna espina que no haya señalado, que no haya teñido con su sangre? ¡Me presenta un cáliz lleno de amargura! Sí, pero pensad que es vuestro divino Redentor quien os lo presenta; amándoos tanto corno lo hace, ¿podría trataros con rigor si no tuviera una extraordinaria utilidad o una urgente necesidad? Tal vez habéis oído hablar del príncipe que prefirió exponerse a ser envenenado antes que rechazar el brebaje que su médico le había ordenado beber, porque había reconocido siempre en este médico mucha fidelidad y mucha afección a su persona. Y nosotros, cristianos, ¡rechazaremos el cáliz que nos ha preparado nuestro divino Maestro, osaremos ultrajarle hasta ese punto! Os suplico que no olvidéis esta reflexión; si no me equivoco, basta para hacernos amar las disposiciones de la voluntad divina por molestas que nos parezcan. Además, éste es el medio de asegurar infaliblemente nuestra dicha incluso desde esta vida.

San Claudio de la Colombière
 

viernes, 27 de julio de 2012

Junto al Sagrario



• El Señor me ha traído para estar hoy aquí.

• Él me espera y me recibe como estoy y como vengo. El me conoce profundamente. Sabe lo que “HOY” estoy necesitando.
• Voy acallando mis ruidos, voy dando paso al silencio.
• Vengo a descansar junto al Señor.
• Siento su cercanía. El Señor me mira.
• Tomo conciencia de que “El mirar de Dios es amar” – San Juan de la Cruz.

“Cuida tu corazón y escúchalo porque su voz te indica los caminos de vuelta a tu casa, a ese centro de ti mismo, donde eres más tú que en lo que haces o piensas. Ahí encuentras lo único necesario: tu Padre, que está escondido y te infunde su Aliento para que todo tu ser se vaya concertando y haciendo afín con su Hijo. Aprende a estar y a permanecer ahí, a fluir desde su misericordia y apasionarte por su mundo, a respirar el nombre de Jesús como un perfume que se derrama”.

Quédate pidiendo:

“Conocimiento interno de la Misericordia del Corazón de Jesús, para más amarle y seguirle…”

Ahora medita junto a Él:

“¡Soy yo demasiado pequeño para tanta misericordia y tanta fidelidad como has tenido conmigo!” (Gen 32,11).
La invitación para este momento contemplativo, es quedarnos “sintiendo y gustando”, quedándome ante Jesús Eucaristía, que nos revela como dice el Cardenal Dannels, que “La Misericordia es el Fuego que arde en el Corazón de Dios”…

Y me pregunto: ¿Qué he hecho por Cristo? ¿Qué hago por Cristo? ¿Qué debo hacer por Cristo? ¿Qué debo hacer para más amarle y servirle...?

jueves, 26 de julio de 2012

Santo Rosario

"No es posible expresar cuánto estima la Santísima Virgen el Rosario sobre todas las devociones y cuán magnánima es al recompensar a quienes trabajan para predicarlo, establecerlo y cultivarlo."


San Luis Mª Grignion de Montfort

miércoles, 25 de julio de 2012

La viña del alma



Santa Catalina oyó que Dios le decía: "Toda criatura dotada de razón posee en sí misma una viña, la viña de su alma. Esta viña de su alma ha recibido de mí una fuerza tal que no hay demonio ni criatura alguna que se la pueda quitar, si él mismo se opene a ello. Es en el bautismo donde ha recibido esta fuerza, al mismo tiempo que la espada del amor a la virtud y del odio al pecado.

Arrancad, pues, las malas hierbas de los pecados mortales y plantad las virtudes; arrepentíos, tened repugnancia del pecado y amad la virtud; entonces recibiréis los frutos de la sangre de mi Hijo. No podréis recibirlos si no os disponéis para llegar a ser buenos sarmientos unidos a la vid, pues mi Hijo ha dicho: 'Yo soy la verdadera vid, mi Padre es el viñador, y vosotros los sarmientos'. Sí, Yo soy el viñador; soy Yo quien ha plantado la verdadera vid, mi Hijo único, en la tierra de vuestra humanidad para que vosotros, los sarmientos, unidos a esta vid déis mucho fruto".




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