lunes, 11 de junio de 2012

"Con María se hacen más progresos en el amor de Jesús durante un mes que en muchos años cuando no se está muy unido a Ella".

San Luis Mª Grignion de Montfort

La Eucaristía es el núcleo fuerte de nuestra espiritualidad


La Eucaristía es el núcleo fuerte de nuestra espiritualidad. La Eucaristía es vida nuestra y viático. Es memorial del "amor más grande" y signo de una Presencia misteriosa. Es acicate para el compromiso de cada día y alimento de nuestra esperanza. Es paradigma de fraternidad y fermento de un mundo nuevo. Sin la Eucaristía "non possumus". "¿Qué sería de nuestra vida de cristianos sin la Eucaristía?" (Benedicto XVI)


Desde que Jesús se reunió con sus discípulos en el Cenáculo, otro mundo es posible. Allí se prendió una mecha de amistad y de solidaridad que no deja de crecer. Allí se estamparon las más hermosas actitudes de servicialidad. Allí se estableció el principio, verdadero dogma, de que sólo vale el amor; y se explicaron magistralmente las cualidades del amor verdadero, oblativo, a la vez humano y divino, amor que "no tiene medida", "amor que llega hasta el fin".



Allí se habló de gratuidad, de permanencia, de esperanza. Allí se sintió la necesidad de estar unidos, evitando los peligros del aislamiento y las infidelidades. Allí, sobre todo, se vivió la comunión perfecta. Aquello fue, en algún momento, un anticipo del cielo.


"El mundo incluso, nuestra sociedad, si se dejara contagiar por el dinamismo eucarístico, pronto vería el fin de sus problemas" (Benedicto XVI)

Bienaventuranzas



¿Qué es seguir sino imitar? La prueba está en que Cristo sufrió por nosotros dejándonos así un ejemplo, como dice el Apóstol, para que sigamos sus pasos.

Dichosos los pobres en el espíritu.
Imitad, pues, al que se hizo pobre por vosotros siendo rico.

Dichosos los mansos.
Imitad al que ha dicho: Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón.

Dichosos los que lloran.
Imitad al que lloró sobre Jerusalén.

Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia.
Imitad al que dice: Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado.

Dichosos los misericordiosos.
Imitad al que ayudó a aquel a quien los ladrones hirieron y yacía en el camino medio muerto y desesperanzado.

Dichosos los limpios de corazón.
Imitad al que no tuvo ni sombra de pecado y sobre sus labios no se encontró ni un punto de malicia.

Dichosos los pacíficos.
Imitad al que dijo en favor de sus perseguidores: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.

Dichosos los que sufren persecución por causa de la justicia.
Imitad al que sufrió por vosotros, dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas.

Con los ojos de la fe que has abierto en mí, te veo, oh mi buen Jesús, te veo clamando y diciendo: "Venid a Mí y poneos bajo mi escuela".

San Agustín, obispo de Hipona

domingo, 10 de junio de 2012



"Sólo Jesús es hermoso. El sólo puede hacerme gozar. Lo llamo, lo lloro, lo busco dentro de mi alma. Quiero que Jesús me triture interiormente para ser hostia pura donde El pueda descansar. Quiero estar sedienta de amor para que otras almas posean ese amor. Que yo muera a las criaturas y a mí misma para que Él viva en mí. 


¿Hay algo bueno, bello, verdadero que podamos concebir que en Jesús no esté? Sabiduría, para la cual no hay nada secreto; poder, para el cual nada existe imposible; justicia, que lo hace encarnarse para satisfacer por el pecado; providencia, que siempre vela y sostiene; misericordia, que jamás deja de perdonar; bondad, que olvida las ofensas de sus criaturas; amor, que reune todas las ternuras de una madre, del hermano, del esposo y que haciéndolo salir del abismo de su grandeza, lo liga estrechamente a sus criaturas; belleza que extasía. ¿Qué otra cosa imaginas que no esté en este Hombre-Dios? 

Temes acaso que el abismo de la grandeza de Dios y el de tu nada jamás podrán unirse? Existe en Él el amor; y esta pasión lo hizo encarnarse para que viendo un Hombre-Dios, no temieran acercarse a Él. Esta pasión lo hizo convertirse en pan, para poder asimilar y hacer desaparecer nuestra nada en su Ser infinito. Esta pasión le hizo dar su vida, muriendo muerte de cruz. 

¿Temes acercarte a Él? Míralo rodeado por los niños. Los acaricia, los estrecha contra su corazón. Míralo en medio de su rebaño fiel, cargando sobre sus hombros a la oveja infiel. Míralo sobre la tumba de Lázaro. Y oye lo que dice a Magdalena: Mucho se le ha perdonado porque ha amado mucho . ¿Qué descubres en estos rasgos del Evangelio, sino un corazón bueno, dulce, tierno, compasivo, un corazón, en fin, de un Dios? 

Él es mi riqueza infinita, mi beatitud, mi cielo. "

Sta Teresa de Jesús de los Andes.

viernes, 8 de junio de 2012


"¡Estate atento al misterio de Cristo! Nació del seno de la Virgen a la vez Siervo y Señor; Siervo para obrar, Señor para mandar a fin de enraizar en el corazón de los hombres un reino para Dios. Tiene un doble origen pero es un solo Ser. No es distinto el que viene del Padre al que viene de la Virgen. Nacido del Padre antes de todos los siglos, es el mismo que tomó carne en el transcurso del tiempo. Por eso es llamado Siervo y Señor: por nuestra causa, Siervo, pero a causa de la unidad de la sustancia divina es Dios de Dios, Principio del Principio, Hijo en todo igual al Padre. En efecto, el Padre no engendra un Hijo extraño a sí mismo, sino a un Hijo del cual declara: 'Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco'. El Siervo conserva en todo los títulos de su dignidad. Dios es grande, y es grande el Siervo; al venir en la carne, no pierde esta grandeza que no tiene límites. 'El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo'. Es, pues, igual a Dios como Hijo de Dios; tomó la condición de siervo al encarnarse; gustó la muerte, Él, cuya grandeza no tiene límites. ¡Cuán buena es esta condición de siervo que nos ha hecho libres! ¡Sí, cuán buena es! Le ha valido 'el Nombre que está sobre todo nombre'. ¡Cuán buena es esta humildad! Ha obtenido que 'al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Jesús es el Señor para gloria de Dios Padre'."

San Ambrosio, doctor de la Iglesia

Frases de la Beata Madre Teresa de Calcuta


"La oración ensancha nuestros corazones hasta darles la capacidad de contener el don mismo de Dios." 

"Tengo la convicción de que los políticos pasan poco tiempo de rodillas. Estoy convencida de que desempeñarían mucho mejor su tarea si lo hiciesen Tenemos tanta necesidad de orar como de respirar. Sin la oración no podemos hacer nada. Hay personas que, con tal de no orar, pretextan que la vida es tan agitada que les impide hacerlo. No debe ocurrir esto."

"La oración no nos exige interrumpir nuestra tarea, sino que sigamos desarrollándola como si fuera una oración. No es necesario estar permanentemente en meditación, ni que experimentemos la sensación consciente de que estamos hablando con Dios, por más que sería muy agradable."

"Lo que importa es estar con Él, vivir en Él, en su voluntad. Amar con un corazón puro: amar a todos, especialmente a los pobres, es una oración que se prolonga durante las veinticuatro horas del día. La oración genera fe, la fe genera amor, y el amor genera servicio a los pobres."

Beata Teresa de Calcuta

"Buscarse a sí mismo en Dios es buscar las dulzuras y consolaciones de Dios, y esto es contrario al puro amor de Dios. Es un gran mal tener presente los bienes de Dios más que a Dios mismo, la oración y el despojo. Hay muchos que buscan en Dios sus consuelos y sus gustos, y desean que su Majestad los llene de sus favores y sus dones; pero el número de los que pretenden complacerle y darle alguna cosa en detrimento de ellos mismos, menospreciando su propio interés, es muy pequeño.


Hay muy pocos hombres espirituales, incluso entre los que uno piensa que están muy adelante en la virtud, que consiguen una perfecta determinación para el bien. Jamás llegan a renunciarse enteramente sobre algún punto del espíritu del mundo o de naturaleza, ni a menospreciar lo que se dirá o se pensará de ellos, cuando se trata de cumplir por puro amor a Jesucristo las obras de perfección y de desprendimiento.

El que no quiere sino a Dios solo, no anda en tinieblas, por pobre y privado de luz que pueda ser a sus propios ojos. El alma que, en medio de las sequedades y abandonos, conserva siempre su atención y su solicitud en servir a Dios podrá sentir pena y temor de no llegar al fin; pero, en realidad, ofrecerá a Dios 'un sacrificio de un muy agradable olor."

San Juan de la Cruz, doctor de la Iglesia

FRASES DE SANTA MARGARITA MARÍA ALACOQUE




"Dios es mi todo, y todo, fuera de El, es nada para mí".


"El Corazón de Jesús tanto cuidado tendrá de vosotros cuanto os confiéis y abandonéis a El".



"Cuando no miramos más que a Dios, ni buscamos otra cosa que su divina gloria, no hay nada que temer".



"En la voluntad de Dios encuentra su paz nuestro corazón y el alma su alegría y su descanso".

"Todas las más amargas amarguras no son más que dulzura en este adorable Corazón, donde todo se trueca en amor".

"Es preciso darlo todo para tenerlo todo; el amor divino no sufre mezcla de cosa alguna".

"Es bueno caminar por la fuerza de su Amor en sentido contrario a nuestras inclinaciones, sin Otro placer ni contento sino el de no tener ninguno".

"Las cruces, desprecios, dolores y aflicciones son los verdaderos tesoros de los amantes de Jesucristo crucificado".

"El mayor bien que podemos tener en esta vida es la conformidad con Jesucristo en sus padecimientos".

"El Corazón de Jesús es un tesoro oculto e infinito que no desea más que manifestarse a nosotros."

jueves, 7 de junio de 2012


"Cristo, siendo rico, por vosotros se hizo pobre a fin de enriqueceros con su pobreza" (2Cor 8, 9), Cristo nos dio todo y se nos dio del todo. Nos dio su tiempo, su palabra, su cuerpo y su sangre toda, que es toda la vida. Nos sigue dando su presencia, su palabra, su perdón, su gracia. Llegan hasta nosotros cada día. Y aquí está, la Eucaristía, como signo de su amor desbordante -sin límites- y permanente -hasta el extremo-. No es un amor estático, que espera ser visitado para comunicarse. Es un amor dinámico y oblativo, que se está ofrenciendo y rompiendo por nosotros. Es un pan que se rompe y que espera ser comido. Es una experiencia de gozo y de fuego que nos atrae y que nos envía a incendiar el mundo. La Eucaristía no es algo, es "Alguien", es Él, Jesús.


Mezquindad humana:


En contraste con la generosidad y gratuidad de Dios nos encontramos con la avaricia carroñera del hombre. Frente a la mano abierta de Dios se alza la mano cerrada, y aun el puño cerrado del hombre, por si acaso. Decía San Juan Crisóstomo: "Mientras Dios desea por todos los medios mantenernos unidos pacíficamente, nosotros tenemos las miras puestas en la mutua separación, en la usurpación de los bienes materiales, en pronunciar esas palabras glaciales: mío y tuyo. Desde ese momento empieza la lucha, desde ese instante la bajeza". Hoy también permanecen las palabras glaciales: mío y tuyo en vez de nosotros y vosotros. De ahí que se rivalice ferozmente y que las desigualdades entre unos y otros lleguen a ser 'abismales'. "


(Beato Juan Pablo II)

miércoles, 6 de junio de 2012

"Si no amamos al Corazón de Jesús, ¿qué amaremos, pues?



"Si no amamos al Corazón de Jesús, ¿qué amaremos, pues? ¡No hay más que amor en este corazón! ¿Cómo no amar lo que es tan amable?" (Santo Cura de Ars)


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