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domingo, 2 de diciembre de 2012

Sacerdotes santos, danos Señor


















Señor Jesús, presente en el Santísimo Sacramento,
que quisiste perpetuarte entre nosotros
por medio de tus Sacerdotes,
haz que sus palabras sean sólo las tuyas,
que sus gestos sean los tuyos,
que su vida sea fiel reflejo de la tuya.

Que ellos sean los hombres que hablen a Dios de los hombres
y hablen a los hombres de Dios.
Que no tengan miedo al servicio,
sirviendo a la Iglesia como Ella quiere ser servida.

Que sean hombres, testigos del eterno en nuestro tiempo,
caminando por las sendas de la historia con tu mismo paso
y haciendo el bien a todos.

Que sean fieles a sus compromisos,
celosos de su vocación y de su entrega,
claros espejos de la propia identidad
y que vivan con la alegría del don recibido.

Te lo pido por tu Madre Santa María:
Ella que estuvo presente en tu vida
estará siempre presente en la vida de tus sacerdotes.
Amén.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Recemos por nuestros sacerdotes:



Omnipotente y Eterno Dios: dígnate mirar el rostro de tu Cristo, Eterno y Sumo Sacerdote, y por amor a ÉL, ten piedad de tus sacerdotes.

Recuerda, oh Dios misericordioso, que no son sino débiles y frágiles criaturas. Mantén vivo en ellos el fuego de tu amor. Guárdalos junto a Ti, para que el enemigo no prevalezca contra ellos, y para que en ningún momento sean indignos de su sublime vocación.
  • ¡Oh Jesús!, te ruego por tus fieles y fervorosos sacerdotes;
  • por tus sacerdotes tibios e infieles;
  • por tus sacerdotes que trabajan cerca o en lejanas misiones;
  • por tus sacerdotes que sufren la tentación;
  • por tus sacerdotes que sufren soledad y desolación;
  • por tus sacerdotes jóvenes;
  • por tus sacerdotes ancianos;
  • por tus sacerdotes agonizantes;
  • por las almas de tus sacerdotes que padecen en el Purgatorio.

Pero sobre todo, te encomiendo a los sacerdotes que me son más queridos: al sacerdote que me bautizó, al que me absolvió de mis pecados; a los sacerdotes a cuyas Misas he asistido y que me dieron tu Cuerpo y Sangre en la Sagrada Comunión; a los sacerdotes que me enseñaron e instruyeron, me alentaron y aconsejaron; a todos los sacerdotes a quienes me liga una deuda de gratitud.

¡Oh Jesús!, guárdalos a todos junto a tu Corazón y concédeles abundantes bendiciones en el tiempo y la eternidad. Así sea.

*****
Roguemos al dueño de la mies que mande muchos y santos operarios a su mies.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Súplicas a Jesús Sacramentado a favor del Clero



A nuestro Santísimo Padre,
        Envuélvelo en tu gracia, Señor.
A los Cardenales y Delegados,
        Envíales tu luz, Señor.
A los Sacerdotes Párrocos,
        Dales acierto, Señor.
A los Vicarios y Colaboradores,
        Guíalos, Señor.
A los Sacerdotes Misioneros,
        Protégelos, Señor.
A los Sacerdotes predicadores,
        Ilumínalos, Señor.
A los Sacerdotes Directores de almas,
        Instrúyelos, Señor.
A los Sacerdotes Religiosos,
        Hazlos perfectos, Señor.
A los Sacerdotes de Seminarios,
        Dales tu ciencia, Señor.
A los Sacerdotes en peligro,
        Líbralos, Señor.
A los Sacerdotes tentados,
        Dales el triunfo, Señor.
A los Sacerdotes en pecado,
        Dales tu gracia, Señor.
A los Sacerdotes celosos,
        Ayúdales, Señor.
A los Sacerdotes pobres,
        Socórrelos, Señor.
A los Sacerdotes débiles,
        Fortalécelos, Señor.
A los Sacerdotes turbados,
        Dales la paz, Señor.
A los Sacerdotes aislados,
        Acompáñalos, Señor.
A los Sacerdotes atados a las cosas de la tierra,
        Rompe sus cadenas, Señor.
A los Sacerdotes enfermos,
        Sánalos, Señor.
A los Sacerdotes ancianos,
        Sostenlos, Señor.
A los Sacerdotes difuntos,
        Dales la gloria, Señor.
De toda la Iglesia militante y purgante,
        Apiádate, Señor. Amén.

(Recítese ante el Santísimo expuesto o ante el Sagrario, para que el Señor dé a su Iglesia abundantes Sacerdotes Santos).

jueves, 15 de noviembre de 2012

Oración de Santa Teresita por los Sacerdotes



¡Oh Jesús, Eterno Sacerdote! Guarda a tus sacerdotes al abrigo de tu Corazón. Guarda sin manchas sus manos consagradas que diariamente tocan tu santo Cuerpo, y limpios sus labios teñidos con tu preciosa Sangre.

Guarda puros sus corazones, marcados con el sello sublime del Sacerdocio, y no permitas que el espíritu del mundo los contamine. 

Bendice sus tareas apostólicas con abundantes frutos  y haz que el fruto de sus desvelos sea la salvación de muchas almas, que serán su consuelo aquí y su corona eterna. Amén.

Santa Teresita

viernes, 31 de agosto de 2012

El valor del sacerdocio


Cuando se piensa que solamente un sacerdote puede perdonar los pecados y que lo que él ata en el fondo de su humilde confesionario, Dios, obligado por su propia palabra, lo ata en el Cielo, y lo que él desata, en el mismo instante lo desata Dios...

Cuando se piensa que Nuestro Señor Jesucristo, en la última Cena, realizó un milagro más grande que la creación del Universo con todos sus esplendores, y fue convertir el pan y el vino en su Cuerpo y Sangre para alimentar al mundo, y que este portento, ante el cual se arrodillan los ángeles y los hombres, puede repetirlo cada día un sacerdote...

Cuando se piensa que un sacerdote hace más falta que un rey, más que un militar, más que un banquero, más que un médico, más que un maestro, porque él puede reemplazar a todos y ninguno puede reemplazarlo a él...

Cuando se piensa que un sacerdote, cuando celebra en el altar, tiene una dignidad infinitamente mayor que un rey; y que no es ni un símbolo, ni siquiera un embajador de Cristo, sino que es Cristo mismo que está allí repitiendo el mayor milagro de Dios...

Cuando se piensa que el mundo moriría de la peor hambre si llegara a faltarle ese pan y ese vino, y que eso puede ocurrir, porque están escaseando las vocaciones sacerdotales, y que cuando eso ocurra se conmoverán los cielos y estallará la Tierra, como si la mano de Dios hubiera dejado de sostenerla; y las gentes aullarán de hambre y de angustia, y pedirán ese Pan, y no habrá quien se lo dé; y pedirán la absolución de sus culpas, y no habrá quien las absuelva, y morirán con los ojos abiertos por el mayor de los espantos...

Cuando se piensa todo esto, uno comprende la inmensa necesidad de fomentar las vocaciones sacerdotales...

Uno comprende el afán con que en tiempos antiguos, cada familia ansiaba que de su seno brotase, como una vara de nardo, una vocación sacerdotal...

Uno comprende el inmenso respeto que los pueblos tenían por los sacerdotes, lo que se reflejaba en las leyes...

Uno comprende que el peor crimen que puede cometer alguien es impedir o desalentar una vocación...

Uno comprende que provocar una apostasía es ser como Judas y vender a Cristo de nuevo...

Uno comprende que si un padre o una madre obstruyen la vocación sacerdotal de un hijo, es como si renunciaran a un título de nobleza incomparable...

Uno comprende que más que una iglesia, y más que una escuela, y más que un hospital, es un seminario o un noviciado...

Uno comprende que dar para construir o mantener un seminario o un noviciado es multiplicar los nacimientos del Redentor...

Uno comprende que dar para costear los estudios de un joven seminarista o de un novicio es allanar el camino por donde ha de llegar al altar un hombre, que durante media hora, cada día, será mucho más que todas las dignidades de la Tierra y que todos los santos del Cielo, pues será Cristo mismo, sacrificando su Cuerpo y su Sangre, para alimentar al mundo.
Hugo Wast

lunes, 27 de agosto de 2012

Oración de Santa Teresita del Niño Jesús por los sacerdotes



"Oh Jesús!
Te ruego por tus fieles y fervorosos sacerdotes,
por tus sacerdotes tibios e infieles,
por tus sacerdotes que trabajan cerca o en lejanas misiones,
por tus sacerdotes que sufren tentación,
por tus sacerdotes que sufren soledad y desolación,
por tus jóvenes sacerdotes,
por tus sacerdotes ancianos,
por tus sacerdotes enfermos,
por tus sacerdotes agonizantes
por los que padecen en el purgatorio.
Pero sobre todo, te encomiendo a los sacerdotes 
que me son más queridos,
al sacerdote que me bautizó,
al que me absolvió de mis pecados,
a los sacerdotes a cuyas Misas he asistido 
y que me dieron tu Cuerpo y Sangre en la Sagrada Comunión,
a los sacerdotes que me enseñaron e instruyeron, 
me alentaron y aconsejaron,
a todos los sacerdotes a quienes me liga 
una deuda de gratitud, especialmente a ... 
¡Oh Jesús, guárdalos a todos junto a tu Corazón 
y concédeles abundantes bendiciones 
en el tiempo y en la eternidad! Amén." 

Santa Teresita del Niño Jesús 

sábado, 4 de agosto de 2012

El Sacerdocio es el amor del corazón de Jesús



El Sacerdocio es el amor del corazón de Jesús.”

 “Un buen pastor, un pastor según el Corazón de Dios, es el tesoro más grande que el buen Dios puede conceder a una parroquia, y uno de los dones más preciosos de la misericordia divina.”

 “¡Oh, qué grande es el sacerdote! Si se diese cuenta, moriría… Dios le obedece: pronuncia dos palabras y Nuestro Señor baja del cielo al oír su voz y se encierra en una pequeña hostia…”

 “Si desapareciese el sacramento del Orden, no tendríamos al Señor. ¿Quién lo ha puesto en el sagrario? El sacerdote. ¿Quién ha recibido vuestra alma apenas nacidos? El sacerdote. ¿Quién la nutre para que pueda terminar su peregrinación? El sacerdote. ¿Quién la preparará para comparecer ante Dios, lavándola por última vez en la sangre de Jesucristo? El sacerdote, siempre el sacerdote. Y si esta alma llegase a morir [a causa del pecado], ¿quién la resucitará y le dará el descanso y la paz? También el sacerdote… ¡Después de Dios, el sacerdote lo es todo!... Él mismo sólo lo entenderá en el cielo”. 

“Si comprendiéramos bien lo que representa un sacerdote sobre la tierra, moriríamos: no de pavor, sino de amor… El sacerdote continúa la obra de la redención sobre la tierra… ¿De qué nos serviría una casa llena de oro si no hubiera nadie que nos abriera la puerta? El sacerdote tiene la llave de los tesoros del cielo: él es quien abre la puerta; es el administrador del buen Dios; el administrador de sus bienes… Dejad una parroquia veinte años sin sacerdote y adorarán a las bestias… El sacerdote no es sacerdote para sí mismo, sino para vosotros”.

El Santo Cura de Ars enseñaba a sus parroquianos sobre todo con el testimonio de su vida. De su ejemplo aprendían los fieles a orar, acudiendo con gusto al sagrario para hacer una visita a Jesús Eucaristía:

“Sabemos que Jesús está allí, en el sagrario: abrámosle nuestro corazón, alegrémonos de su presencia. Ésta es la mejor oración”. “No hay necesidad de hablar mucho para orar bien”

“Venid a comulgar, hijos míos, venid donde Jesús. Venid a vivir de Él para poder vivir con Él…”. “Es verdad que no sois dignos, pero lo necesitáis.

La educación de los fieles en la presencia eucarística y en la comunión era particularmente eficaz cuando lo veían celebrar el Santo Sacrificio de la Misa. Los que asistían decían que “no se podía encontrar una figura que expresase mejor la adoración… Contemplaba la hostia con amor”. Él les decía:

“Todas las buenas obras juntas no son comparables al Sacrificio de la Misa, porque son obras de hombres, mientras la Santa Misa es obra de Dios”. 

“La causa de la relajación del sacerdote es que descuida la Misa. Dios mío, ¡qué pena el sacerdote que celebra como si estuviese haciendo algo ordinario!”. 

“¡Cómo aprovecha a un sacerdote ofrecerse a Dios en sacrificio todas las mañanas!”.

Santo Cura de Ars

domingo, 1 de julio de 2012

El Sacerdote



¿Quién ha recibido nuestra alma recién nacida?
El SACERDOTE.

¿Quién la alimenta para que pueda terminar su peregrinación?
El SACERDOTE.

¿Quién la preparará para comparecer ante Dios, lavándola por última vez en la Sangre de Jesucristo?
El SACERDOTE.

Después de Dios, ¡el SACERDOTE es todo!... Él mismo sólo lo entenderá en el Cielo.

“¡Oh, qué grande es el sacerdote! Si se diese cuenta, moriría… 


El SACERDOTE continúa la obra de la Redención sobre la tierra. El sacerdote no es sacerdote para sí mismo sino para los demás.

Señor, danos SACERDOTES según tu Corazón!



Santo Cura de Ars

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